La Cabra Montés. Grandes herbívoros salvajes



La Cabra Montés

Es el representante más genuino de los roquedales y una de las piezas más codiciada por los cazadores de todo el mundo. La Cabra Montés es un animal formidable, perfectamente adaptado al medio donde se desenvuelve. Sus pezuñas tienen unos bordes extremadamente duros para aprovechar el más mínimo saliente de las rocas y su base es de una gran adherencia, lo que les permite trepar por lugares imposibles para el resto de los ungulados.

En España hay tres subespecies de cabras, la pirenaica, habitante exclusiva de la cordillera de los Pirineos, y que está en un grave peligro de extinción, la hispánica, la más extendida, y la victoriae que habita principalmente en la Sierra de Gredos.

Las cabras montesas suelen desplazarse en grupos formados por reprentantes del mismo sexo, pero escasamente jerarquizados y sin que haya, como en otras especies, un reparto real de tareas. A principios del invierno llega la época de celo y con ella la vida de las monteses cambia de forma brusca. Los machos se vuelven entonces tremendamente agresivos, luchando sin descanso por la posesión de los rebaños de hembras, a las que abandonan una vez cubiertas para ir en busca de otro harén. A principios de la primavera tienen lugar los partos en algún lugar apartado del resto del rebaño y pasados unos días la nueva madre se incorpora con su hijo al seno de la manada.

La Cabra Montés vive en las zonas montañosas de los Pirineos y sierras del centro y sur de España. A diferencia de otros ungulados, caracen de membrana interdigital para permitir la máxima apertura de sus pezuñas.




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