La Cigüeña Negra. Rapaces y grandes aves



La Cigüeña Negra

Pocas especies son tan inconfundibles y tan escasas como la cigüeña negra. Su tamaño y proporciones son similares a las de la cigüeña blanca, aunque es un poco más esbelta y a diferencia de esta última la coloración de su plumaje es de un negro con tintes parduscos a excepción del pecho y vientre que se nos presenta de un blanco casi inmaculado. Se trata de un ave muy escasa que en la región mediterránea ocupa bosques apartados, alcornocales y pinares, pero siempre que tengan cerca corrientes de agua que les aseguren el sustento.

En la alimentación de la cigüeña negra predominan sobre otras capturas los peces, anfibios y reptiles que atrapa en las charcas y orillas poco profundas, permaneciendo pacientemente con las patas sumergidas hasta que se acerca su presa. Estos cazaderos no suelen estar nunca muy alejados del nido que suele construir en grandes árboles e, incluso, en los propios cantiles de los márgenes de los ríos y lagos y que ocupa fielmente año tras año.

Después del periodo de celo comienzan las puestas, que duran varios días y en las que la hembra deposita entre tres y cinco huevos, con un lapso de dos a tres jornadas entre cada uno de ellos. Los pollos nacen tras una incubación de cinco o seis semanas. Después de completar su fase de desarrollo, las familias se disgregan mezclándose con otras aves acuáticas y ocupando sus propios cazaderos.




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