El puma. Felinos salvajes



El puma

El félido más ampliamente distribuido de Norteámerica, el Puma, se puede encontrar a todo lo largo y ancho del nuevo mundo, ocupando los hábitats más variados, desde las zonas montañosas a los llanos y las selvas sudamericanas donde comparte nicho ecológico con el jaguar.

El Puma es de un color pardo claro, y si no tuviera la cabeza tan menuda se asemejaría mucho a una esbelta leona. Su tamaño y peso, alrededor de los cien kilos le permiten capturar gran cantidad de presas, desde pequeños roedores y aves, hasta ciervos y, en ocasiones, animales domésticos, lo que le ha costado la animadversión de los granjeros. Sin embargo, muy rara vez ataca al hombre, y para que eso suceda tiene que estar herido o acorralado sin ninguna posibilidad de escapatoria.

Normalmente los pumas viven solos, saliendo a inspeccionar sus territorios a la caída de la tarde, cuando la luz del sol empieza a debilitarse. Las hembras tienen una gestación de unos tres meses, finalizados los cuales alumbran dos o tres cachorros que permanecen con su madre hasta completar su desarrollo. Las crías aprenden con ella las primeras nociones sobre la caza, hasta que ya son capaces por si mismas de derribar sus primeras presas.




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