La villa y el castillo de Calatayud
La localidad mudéjar de Calatayud

Si vas a Calatayud, no preguntes por la Dolores. La letra de esta popular jota no les hace mucha gracia a sus habitantes, conocidos como bilbilitanos. Por lo demás, Calatayud es un municipio acogedor, con un magnífico patrimonio mudéjar y una rica gastronomía, que incluye los famosos adoquines, unos caramelos cuadrados de gran tamaño.

El recorrido fotográfico por Calatayud comienza en su casco histórico, donde se encuentran algunas de las mejores muestras de la arquitectura mudéjar de Aragón. Dos buenos objetivos son la Colegiata de Santa María, del siglo XIV, y la Iglesia de San Andrés, del siglo XV. Ambos edificios han sido declarados como Monumento Nacional.

Otros exponentes del arte mudéjar en Calatayud son la Iglesia de San Pedro de los Francos, del siglo XIV; el Santuario de Nuestra señora de la Peña, del siglo XIV pero restaurado en el siglo XX; la Colegiata del Santo Sepulcro o la Iglesia de San Juan, en cuyo interior podremos contemplar varias pinturas de Francisco de Goya.

Del pasado musulmán de Calatayud se conserva un conjunto fortificado islámico del siglo IX, que incluye los restos del Castillo de Doña Martina, el Castillo Mayor, los Torreones del recinto de la Longia, la Torre Mocha, el Castillo de la Peña y el Castillo Real o del Reloj. Finalmente, no hay que dejar la población sin haber fotografiado algunos ejemplos de la arquitectura aragonesa, como la antigua Casa Consistorial o el palacio ubicado en la Plaza Erlueta.

En los alrededores de Calatayud se hallan algunos de los parajes naturales más emblemáticos de la provincia de Zaragoza, como la Laguna de Gallocanta o el Monasterio de Piedra.



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