Catedral de Palencia
La palaciega ciudad de Palencia

Nos aproximamos a Palencia, y ya desde lo lejos nos llama la atención un gran monumento situado en el Cerro del Otero. Es el Cristo de Victorio Macho, desde donde se divisa toda la ciudad y se obtienen impresionantes fotos.

Palencia, a sus pies, está llena de armonía. Es una villa que atesora grandes monumentos, como su catedral, que aparece en la imagen y la llaman “la bella desconocida”; sus palacios, como el de la Diputación; museos como el arqueológico Casa Cordón, o numerosas iglesias de todas las épocas, como la de San Francisco, la de San Lázaro o la de San Pablo.

Pero igual de atractiva y fotogénica es la Palencia más moderna, llena de parques y jardines, plazas y avenidas. La Plaza y la calle Mayor son el centro neurálgico de la localidad castellana. Sus acogedores soportales están llenos de comercios, restaurantes y bares, y una mirada alrededor nos permitirá contemplar los edificios modernistas y barrocos.

No hay que dejar Palencia sin haber dado un tranquilo paseo a orillas del río Carrión, admirando los tres puentes que lo cruzan, de épocas muy diferentes. También es muy recomendable acercarse a la dársena del Canal de Castilla, donde se halla el Museo del Agua. Allí nos informarán de toda la historia de la evolución del agua.



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