Ferran Adrià
Ferran Adrià, el cocinero maestro de maestros

Ferran Adrià (L´Hospitalet de Llobregat, 1962) no nació en una familia hostelera. Tampoco él emprendió estudios de cocina contra viento y marea; más bien sus inicios en la gastronomía fueron cosa del azar. Se puede decir, sin faltar a la verdad, que el cocinero catalán es un hombre hecho a sí mismo. Sin estudios de cocina, comenzó a edad temprana como friegaplatos en un hotel de Castelldefels. Al poco, unas prácticas de un mes en El Bulli, cuando él todavía no tenía relación con el restaurante de Cala Montjoi, le encaminaron por lo que iba a ser su profesión.

En 1984, junto a Christian Lutaud, Adrià se hace cargo de la cocina de El Bulli, compaginando sus obligaciones laborales con visitas a otros restaurantes -sobre todo en Francia- para observar y probar todo lo que se estaba haciendo. Estas escapadas fueron la base de la investigación gastronómica de Adrià: una inmensa curiosidad por el entorno unido a una creatividad sin límites formaron al chef que es hoy en día.

De la escuela de Adrià han surgido muchos de los grandes cocineros españoles y extranjeros de la actualidad. No en vano, el chef barcelonés revolucionó la cocina con deconstrucciones, esferificaciones, espumas y nitrógeno líquido, y abrió al mundo la gastronomía española.

En la actualidad, después de varios años de grandes éxitos al frente de El Bulli, el nombre de Adrià está inevitablemente ligado a la investigación gastronómica a través de la Fundación Alicia. Además, según la revista Time, Ferran Adrià es una de las cien personas más influyentes del mundo.



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