Costilla de Adán. Las plantas de interior

Costilla de Adán
Costilla de Adán, de la selva al chalet

La costilla de Adán es una planta originaria de zonas tropicales de América. Es de hoja perenne de intenso color verde con borde amarillo. La forma de sus hojas tiene cierta semejanza con las costillas humanas, de ahí su nombre. De modo silvestre, la planta puede alcanzar más de cinco metros de altura; como planta de interior, puede llegar al metro.

Para un correcto cuidado de la planta, es recomendable que se sitúe alejada de corrientes de aire y de golpes de calor. Lo mejor es que se desarrolle en un lugar luminoso pero sin luz directa, incluso una situación en semisombra suele ser un emplazamiento ideal. Requiere un riego frecuente, vigilando que la tierra no se encharque pero que sí esté siempre húmeda.

En cuanto a la temperatura idónea para su mantenimiento, a la Costilla de Adán le gustan los ambientes cálidos, nunca con menos de 10º centígrados. Para mantenerla húmeda, es conveniente pulverizarla con agua, sobre todo en los meses de invierno, cuando la calefacción favorece la sequedad ambiental.

Tiene unas flores muy grandes que únicamente florecen en exterior, en la época veraniega y nunca antes del tercer año de haber sido plantada.



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