Yucca
La afilada yucca y la conservación del agua

La yucca es una planta herbácea de la que se conocen unas cincuenta variedades. Es originaria de las zonas tropicales del planeta, sobre todo del continente americano. En el Mediterráneo está muy extendida ya que se ha adaptado muy bien al clima de los países bañados por el Mare Nostrum. Aunque de nombre parecido, no hay que confundir con la yuca (escrita con una sola c), pues esta última es un tubérculo.

La variedad más usual para su cultivo en interior es la llamada pie de elefante ya que, aparte de ser muy decorativa, es muy fácil de cuidar. Suele tener un tronco leñoso, erecto y poco ramificado. Sus hojas son lanceoladas y puntiagudas, de color verde claro, y crecen juntas en forma de roseta.

Las flores de la yucca son de color blanco, algunas veces con tonalidades rosadas, pero rara vez crecen en las variedades de interior. Todas las variedades son muy resistentes a la falta de agua. Cuando la planta se encuentra en el exterior, sus raíces pueden llegar a hundirse hasta dos metros en busca de líquido.

La yucca requiere pocos cuidados, siempre y cuando viva en un ambiente donde haya una temperatura entre los 16º y los 36º centígrados, y con mucha luz natural. Eso sí, debe permanecer lejos de radiadores y cualquier tipo de fuente de calor. Durante el invierno, es suficiente con regarla una vez cada veinte días. En la canícula, el riego debe aumentarse hasta llegar a una frecuencia de una vez a la semana. Como dato importante, hay que tener en cuenta que la yucca muere cuando tiene exceso de agua. Por ello, es conveniente regarla cuando la tierra está totalmente seca.



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