Fotos de paisajes: primaverales y veraniegos

Fotos de paisajes: primaverales y veraniegos Fotografiar paisajes no supone demasiada dificultad técnica, más bien creatividad. Son importantes: el encuadre, la luz, las condiciones atmosféricas y las variaciones cromáticas.

Un paisaje singular viene dado por el contraste de los colores y la armonía de sus curvas, la convergencia de las líneas, la perfecta combinación de formas y colores, asó como la repetición rítmica de los elementos.

Las estaciones influyen sobre una imagen. En primavera los colores son brillantísimos, mientras que en verano la vegetación se seca y conviente por tanto aprovechar las horas de la mañana cuando el rocío intensifica los colores.

Fotos de paisajes: otoñales

Fotos de paisajes: otoñales

En otoño el paisaje asume tonalidades cálidas y doradas, en esta estación se pueden realizar tomas espectaculares. Las mejores condiones de luz se encuentran por la mañana antes de las once y por la tarde después de las tres. La luz tiene una angualción que ilumina los contornos, como la superficie de los objetos.

Fotografiar paisajes: invernales

Fotografiar paisajes: invernales

El invierno, con sus días fríos, favorece la fotografía de extensos paisajes.

Técnicamente sólo hay que tener en cuenta:

La apertura de diafragma ha de ser pequeña (número f alto), para obtener una profundidad de campo y ver nítida toda las escena.

Distancia focal pequeña (zoom bajo), para obtener imágenes panorámicas. Es además más sencillo enfocar si tenemos objetos intermedios.

Aplicar la regla 1/3 - 2/3 para situar el horizonte en los tercios de la fotografía. Hay casos, por ejemplo con reflejos en lagos (imagen derecha), en los que no se tiene porqué utilizar esta regla.




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