Lince Ibérico. Felinos salvajes

Lince Ibérico
Lince Ibérico, joya de la fauna española

Una de la joyas de la fauna española, el lince, se encuentra en un gravísimo peligro de extinción. La destrucción de sus hábitats, la contaminación de nuestros montes y la caza furtiva han recluido a este espléndido animal a sus últimos reductos en los espesos bosques autóctonos que aún quedan en las serranías del centro y sur de la península. Hoy en día sólo unas cien parejas sobreviven de esta especie única en el mundo.

De mediano tamaño, con un peso de dieciocho a veinte kilos en los machos más grandes, el lince se alimenta principalmente de pequeños mamíferos y aves, siendo el conejo una parte fundamental de su dieta.

De hábitos solitarios el lince vive apartado de sus congéneres, excepto durante la época de celo, controlando un territorio de caza que marca cuidadosamente y de donde expulsa por medio de violentos combates a los posibles intrusos que se aventuran allí. Entre diciembre y enero tiene lugar el celo, con unos encuentros altamente ritualizados entre macho y hembra. La gestación dura entre sesenta y cinco y setenta días y al principio de la primavera nacen de dos a cuatro cachorros que abren los ojos pasados ocho o diez días. A partir de los dos meses los cachorros ya salen del cubil acompañando a su madre por las inmediaciones de la madriguera y cazando después con ella hasta los quince meses, momento en que alcanzan la madurez sexual.

Vive en las serranías del centro y sur de la Península Ibérica. Posee unos característicos pinceles en las orejas. Debe su nombre a Linceo, personaje mitológico que pilotaba el Argos y tenía el poder de ver a través de los objetos.



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