Cabo de Finisterre
El cabo de Finisterre

Finisterre, o Fisterra, es un pequeño y tradicional pueblo gallego. Durante muchos siglos fue considerado el Fin de la Tierra, ya denominado el "Finis Terrae" por los romanos. Es un enclave mágico, que alberga múltiples restos prerromanos por toda la zona. Viajeros de todo el mundo llegan atraídos por su leyenda, su cabo y su faro.

Situado en la Costa da Morte, Finisterre creció en torno a su puerto. Su trazado urbano está formado por estrechas y pintorescas calles. Su centro urbano es la Plaza de Arasolis, y en los alrededores, en el camino al faro, se halla el monumento más emblemático de la localidad, la Iglesia de Santa María de las Arenas, del siglo XII. Otro monumento imprescindible, en el casco histórico, es el Castillo de San Carlos.

El Cabo de Finisterre fue declarado Patrimonio Europeo. Las vistas que ofrece sobre el mar son todo un imán para la cámara fotográfica. El cabo forma parte del Camino de Santiago para muchos peregrinos, que desde allí prosiguen la ruta hasta su destino final, la población de Mugía. La villa de Finisterre cuenta con otros miradores desde donde se pueden contemplar buenas panorámicas, como el Mirador de Corbeiro, el Mirador de Talón y el de Mar de Fóra.

Pero si hay un lugar emblemático en Finisterre, ese es el faro. Fue edificado en el año 1853, y es el más occidental de toda Europa. Este es el punto exacto que los romanos consideraron el fin del mundo, el "Finis Terrae".



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